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viernes, febrero 09, 2007

MERCADERES DE LA MUERTE

La próxima semana, la corte suprema de la India fallará ante el recurso presentado por la empresa farmacéutica Novartis.
India se comprometió en el 2005 a acatar las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio), según las cuales, la patente de un fármaco nuevo e innovador tiene una duración de 20 años. A parir de ese momento, se puede empezar a producir y comercializar copias baratas de ese fármaco, los llamados genéricos. Las empresas farmacéuticas justifican la duración de esas patentes y el abusivo precio de los fármacos en el hecho de que deben recuperar la inversión en investigación y desarrollo.
Una vez acabado el plazo, algunas de estas empresas intentan hacer pasar una modificación por una versión nueva del mismo fármaco para así, “repatentar” el producto. Pero, ¿quién debe decidir si es una modificación o una versión nueva?.
Resulta que India es uno de los mayores fabricantes y exportadores de genéricos del mundo. El anterior gobierno indio aprobó una ley por la cual reservaba el derecho a la oficina de patentes de decidir si un producto era nuevo o una innovación.
Dicha oficina ha denegado la patente al fármaco glivec, un medicamento muy efectivo destinado a curar un tipo de leucemia, a Novartis alegando que no es una novedad, por lo que el gigante farmacéutico presentó recurso, no contra este hecho, sino contra la ley.
Algunas ONG como Intermón Oxfam y Médicos Sin Fronteras temen que si el pleito se decanta en favor de la farmacéutica siente jurisprudencia y no puedan acceder a otros genéricos que la India exporta a países pobres.

En un mundo globalizado y de un capitalismo radical, lo que menos importa es si mueren cien o cien mil. A pesar de los aparentes gestos humanitarios, la farmacéutica vela por sus intereses y la India por los suyos. No olvidemos que es el mayor exportador de genéricos del mundo y es una de las bases de su economía. Además los precios de dichos genéricos a veces llegan a ser 5 veces el salario anual de un nigeriano o de un trabajador medio en Camerún. Que no nos engañen, ni con su victimismo unos, ni con su piedad y amor al prójimo los otros.
Parece mentira que haya unas inversiones estatales millonarias en armamento y deficientes en salud. Es como si eligieras pegarte un tiro en vez de tomarte una aspirina cuando te duele la cabeza. Como puede ser que dejemos el comercio de fármacos indispensables en manos de estos mercaderes de la muerte. Cómo es posible que en pleno siglo XXI haya millones de muertos por el mero hecho de haber nacido pobres. Pues muy fácil, porque la gente paga lo que haga falta por su vida y algunos, sólo algunos, incluso por la de los demás..




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