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martes, octubre 16, 2007

DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO

Es sorprendente como cambian de sentido las líneas editoriales de los medios informativos.
En este caso me refiero a El País, uno de los periódicos con más tirada de España y del que suelo ser lector.
Gracias al trabajo que realiza en su página Pascual Serrano, nos hemos podido enterar del gran cambio sufrido en la opinión que tenía este periódico respecto al Che Guevara.

El pasado 10 de octubre se publicaba un editorial incendiario contra el guerrillero mientras que el 17 de julio de 1997, hace 10 años, el tono del editorial era totalmente distinto:

Editorial 17 de julio de 1997:

Vuelve el Che

Editorial 10 de octubre de 2007:

Caudillo Guevara

Editorial 17 de julio de 1997:

Treinta años después de la muerte de Ernesto Guevara -el guerrillero más emblemático y seductor de la revolución cubana-, en su recuerdo se unen la nostalgia del idealismo perdido y el filón comercial para quienes explotan su figura.

(…) la figura revolucionaría del Che se mantiene como un símbolo del idealista coherente y del hombre de acción.

Editorial 10 de octubre de 2007:

En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.

Editorial 17 de julio de 1997:

(…) a finales de los años cincuenta y los sesenta fue un movimiento armado, antiimperialista y subversivo que acabó en Cuba con la dictadura de Batista y quiso extender, mediante las guerrillas, la subversión igualitaria por América Latina.
Tenía 39 años y su práctica política -exportar la revolución- devino en mito. Su imagen, multiplicada en cientos de miles de carteles por, todo el mundo, fue ya entonces la insignia de muchos jóvenes que veían en este médico asmático un ejemplo del guerrillero heroico a favor de la humanidad.

Editorial 10 de octubre de 2007

Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al "hombre nuevo".
Seducidos por la estrategia del "foquismo", de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.

Editorial 17 de julio de 1997:

El Tercer Mundo, cuyo concepto se multiplicó en ese tiempo, significaba, de una parte, la denuncia más flagrante del imperalismo internacional por su explotación y miseria, pero, de otra, la promesa de una ebullición que transformaría el mundo.

Editorial 10 de octubre de 2007

El hecho de que el Chediera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios.

Editorial 17 de julio de 1997:

Vuelve el Che: un fenómeno que suscita para los que eran jóvenes progresistas, cuando batallaban Guevara, Fidel o Cienfuegos (los jóvenes barbudos) la melancolía de unos ideales marchitos. Es útil para quienes no vivieron los tiempos de la revolución cubana y sólo han recibido la mitología guevarista como una abstracta evocación de una lucha por un mundo mejor, más igualitario y más humano. Que siga el son.

Editorial 10 de octubre de 2007:

Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos.

Editorial 17 de julio de 1997:

Tal utopía ha dejado prácticamente de existir. Apenas unos focos rebeldes en todo el mundo, cuatro o cinco pequeñas guerrillas en Latinoamérica, son los residuos sin futuro en un presente donde triunfa el liberalismo más crudo y la globalización.

Quizá es que lo que era una utopía ha dejado de serlo, y que la izquierda esta reaccionando en Venezuela y Bolivia. Y que proliferan los grupos antiglobalización, y eso, no interesa. Quizá es que eso da miedo. Quizá es que ya no hay izquierda ni derecha sino solo intereses empresariales y comerciales. Quizá esa bipolarización política sea una herramienta para mover al populacho según oscuros intereses.

Quizá deba apagar la tele, apagar la radio y quemar los periódicos.
Quizá deba salir a la calle, abrir bien los ojos y ver el mundo por mi mismo.



1 comentario:

Albert dijo...

La manipulació dels mitjans de comunicació és total. No se'n salva ni un. Com molt bé dius, el millor és pensar per un mateix, però és difícil saber què passa, per exemple a Cuba, sense mirar els mass media.

De vegades penso que el millor és anar a viure a una cova.